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  • Uso de un adhesivo de 5ta generación en la técnica de aplicación de Selladores de Fosas y Fisuras

    Autores:
    C.D. Leif Fernando Legoff Espinosa
    Egresado de la Universidad de Guadalajara
    Egresado del Centro de Estudios de Postgrado en Odontologia
    Practica exclusiva en Odontopediatria, Ortodoncia y Ortopedia

    Director de tesis:
    C.D. M. en O. Manuel Navarro Herrera

    Guadalajara, Jalisco, México Enero  2007

    RESUMEN:

    Dentro de las medidas preventivas específicas de caries dental, se encuentran los selladores de fosas y fisuras, dichos materiales han demostrado ser agentes efectivos en la prevención de caries dental; sobre todo en aquellas superficies con alto riesgo de ser afectadas, como serian las superficies  oclusales de molares temporales y permanentes. La efectividad de los selladores de fosas y fisuras, se evalúa a través de su capacidad de retención, lograda principalmente gracias al grabado del esmalte.

     El presente trabajo tiene la finalidad de comparar la retención de los selladores de fosas y fisuras fotocurables, con y sin  la  aplicación de un adhesivo de 5° generación, en los primeros molares permanentes de pacientes escolares dentro de su técnica de manejo.

     Para el presente trabajo, se tomaron los 4 primeros molares permanentes superiores e inferiores, en 10 pacientes que muestren la totalidad de la cara oclusal y que están libres de caries en fosas y fisuras.

     Los resultados que obtuvimos fueron;  que los selladores son un excelente recurso preventivo contra la caries dental, aplicados tempranamente y que  la utilización de un adhesivo o no previo a la colocación del sellador, en nuestros resultados a 6 meses, no fue estadísticamente diferente, como también entre las molares superiores con respecto a las inferiores.

    SUMMARY:

    Inside the specific preventive measures of dental cavity, they are the sealers of graves and fissures, this materials have demonstrated to be effective agents in the prevention of dental cavity; mainly in those surfaces with high risk of being affected, like they would be the surfaces oclusales of temporary and permanent molars. The effectiveness of the sealers of graves and fissures are evaluated through their retention capacity, achieved mainly thanks to the engraving of the enamel. 

     The present work has the purpose of comparing the retention of the sealers of graves and fissures fotocurables, with and without the application of an adhesive of 5° generation in the first permanent molars of school patients, inside its handling technique. 

     For the present work they took the first 4 molars permanent superiors and inferior in 10 patients that show the entirety of the expensive oclusal and that they are free of cavity in graves and fissures.  

     The results that we obtained they were;  that the sealers are an excellent preventive resource against the cavity dental, applied nearly and that the use of an adhesive one or it didn't foresee to the placement of the sealer, in our results to 6 months, it was not statistically different, as well as among the upper molars with regard to the lower  ones.   

    1. INTRODUCCION:

    Dentro de las medidas preventivas especificas de caries dental se encuentran los selladores de fosas y fisuras, estos materiales están compuestos en la actualidad principalmente por resinas (BIS –GMA), dichos materiales han demostrado ser agentes efectivos en la prevención de caries dental, desde sus inicios hasta el día de hoy; sobre todo en aquellas superficies con alto riesgo de ser afectadas, como seria las caras oclusales de premolares y molares permanentes como deciduos. Los selladores proporcionan protección contra la caries dental, gracias a que forman una barrera física que aísla y separa las fosas y fisuras del medio bucal; facilitando así la remoción de alimentos y placa bacteriana de las caras oclusales de los dientes. Se reconoce que los selladores previenen la caries dental mientras estén adheridos a la superficie dental.

    La efectividad de los selladores de fosas y fisuras se evalúa a través de su capacidad de retención. Esta retención se logra gracias al grabado del esmalte con ácido fosforico al 35% y la utilización de adhesivos dentales.

    Existen diferentes técnicas para la aplicación de selladores de fosas y fisuras, dentro de las cuales destacan la técnica No invasiva (100% preventiva) y la técnica invasiva (cuando hay duda de presencia de caries en la fisura) en ambas es recomendable realizar procesos de grabado ácido del esmalte y adhesión para incrementar el nivel de permanencia de los selladores de fosas y fisuras en el diente y disminuir la prevalencía de caries incipiente y recurrente.

    2. OBJETIVO

    El presente trabajo tuvo como finalidad:

    1- Comparar la retención de los selladores de fosas y fisuras fotocurables, con y sin  la  aplicación de un adhesivo de 5° generación, en los primeros molares permanentes dentro de su técnica de manejo.

    3. REVISION DE LITERATURA

    3.1 Historia.

    En la actualidad los selladores de fosas y fisuras se definen como una resina que se aplica y se retiene mecánicamente a la superficie grabada del esmalte, con lo cual quedan sellados y aislados los defectos anatómicos del diente del medio ambiente bucal (Rivas, 2002).

    A través del tiempo se han utilizado diversos agentes químicos como selladores, como por ejemplo: solución de nitrato de plata, ferrocianuro de potasio, cloruro de zinc, cemento de cobre, fluor de amino de plata. En 1955 se introdujo la técnica de grabado ácido, Buonocore predijo que la técnica se usaría para sellar los puntos y fisuras para prevención de caries y en 1965 sugiere que se utilice un sellador con agentes capaces de unirse a la estructura dental (Gil et al. 2002)

    Para la adhesión se requiere que las superficies sean atraídas entre sí hacia su interfase. Los átomos que conforman un objeto sólido ubicados en su interior son igualmente atraídos entre sí (fuerza cohesiva), por lo que la distancia interatómica es igual y la energía es mínima. A nivel de la superficie, la energía es mayor debido a que los átomos más externos no son atraídos de igual forma en todas las direcciones.  A este incremento de energía por unidad de superficie se le denomina energía superficial y tiende a formar enlaces con otros átomos que se encuentran cerca de la superficie, reduciendo así la energía superficial del sólido. Mientras mayor energía superficial tenga un sólido mayor capacidad de adhesión (Gil & Hernández, 2001).

    Por lo tanto, la energía superficial está dada por las fuerzas de cohesión o uniones químicas "sobrantes" presentes en la superficie de un cuerpo. Los materiales con mayor energía superficial serán aquellos en los que las uniones sean más fuertes. La tensión superficial es esta misma energía libre presente en la superficie de un líquido y se mide en términos de fuerza por centímetro de superficie del líquido. Se ve afectada por factores como la temperatura y la impureza; al aumentar la temperatura, la tensión superficial disminuye. Lo mismo sucede al estar presente cualquier impureza (Gil & Hernández, 2001).

    3.2 Adhesión a la estructura dentaria.

    En odontología cobra mayor importancia la retención mecánica que se produce gracias al aprovechamiento de micro porosidades y superficies rugosas para obtener anclaje. La utilización de una sustancia adhesiva líquida con buenas cualidades de humectación para ocupar estas irregularidades superficiales hace posible la obtención de este anclaje micro mecánico (Gil & Hernández, 2001).

    3.3 Relación de las características del esmalte con la adhesión.

    Los intentos de obtener adhesión al diente se remontan a 1952 cuando Kramer y McLean efectuaron el primer estudio experimental sobre adhesión. En 1955, Buonocore  propone el uso de ácidos sobre la superficie dentaria antes de la aplicación de resinas para hacerla más receptiva a la adhesión. Este procedimiento efectuado con ácido fosfórico sobre la superficie adamantina, demostró aumentar la duración de la adhesión bajo condiciones de humedad. El procedimiento de grabado ácido sobre el esmalte aumenta su área de superficie para lograr adhesión. La superficie lisa del esmalte es transformada en una superficie irregular y se ha registrado in vivo un aumento de la energía superficial de 28 dinas/cm2 a casi 72 dinas/cm2, lo que favorece a la adhesión. Durante el proceso es removido aproximadamente de 2 a 7 µm de la superficie del esmalte dejando una micro capa porosa de 5 a 50 µm de profundidad (Gil & Hernández, 2001).

    Una vez acondicionado el esmalte, se aplica una mezcla de monómero acrílico líquido (adhesivo). Éste se introduce en las porosidades creadas entre  los bastones de esmalte y en el interior de los mismos. La adhesión depende de los empalmes o prolongaciones de monómero que penetran en las irregularidades superficiales creadas. De acuerdo a su tamaño son clasificados como macro proyecciones y micro proyecciones  (Gil & Hernández, 2001).

    Las macro proyecciones se forman entre la periferia de los bastones del esmalte mientras que las micro proyecciones se forman a nivel de pequeñas criptas producidas por la disolución de los cristales de hidroxiapatita ubicados en el extremo de cada bastón. Estas proyecciones constituyen la base fundamental para la adhesión micro mecánica. Se piensa que las micro proyecciones son más importantes debido a que se presentan en mayor número y con mayor superficie de contacto (Gil & Hernández, 2001).

    Usualmente, los monómeros o agentes de enlace del esmalte (adhesivos) están constituidos por una combinación de diferentes metacrilatos. El bisfenol glicidil metacrilato (Bis-GMA), desarrollado por Bowen, y el trietileno glicol dimetacrilato (TEG-GMA) constituyen dos ejemplos de estos materiales. Una vez polimerizado el agente de enlace se pueden obtener valores de resistencia adhesiva superiores a los 20 MPa.  La adhesión al esmalte se puede obtener con relativa facilidad, de manera predecible y clínicamente confiable (Gil & Hernández, 2001).

    Originalmente el tiempo estándar para el acondicionamiento del esmalte fue de 60 segundos. Barkemeier et al. Observaron que los patrones de grabado obtenidos en esmalte son similares luego de la aplicación de ácido fosfórico al 10 y 35% durante 15 y 60 segundos, con una efectividad de unión semejante. Goes et al. Señalaron que el uso de ácido fosfórico en concentraciones de 10 y 35% produjo patrones micro morfológicos de grabado similar en la superficie del esmalte y la dentina luego de su aplicación. En la actualidad se recomienda utilizar ácido fosfórico en concentraciones entre 30 y 40% durante 15 segundos, debido a que provee una morfología superficial y resistencia adhesiva similares. La aplicación del ácido por este tiempo produce un acondicionamiento discreto a fin de obtener una disolución selectiva del núcleo de los prismas o su periferia y así transformar al esmalte en una superficie más receptiva para la adhesión (Gil &  Hernández, 2001).

    3.4 Selladores fosas y fisuras

    Se puede decir que los intentos por diseñar un material que previniera la aparición de la caries inician desde principios del siglo XIX. Black, Day y Sedwick señalaron que del 43% al 45% de todas las superficies cariadas en la dentición permanente estaban en las superficies oclusales (Rivas, 2002).

    Dentro de los tratamientos propuestos para prevenir la caries de fosas y fisuras han sido descrito por Miller que aplicaba nitrato de plata (1905), Gore, utilizo nitrocelulosa (1939), Thaddeus Hyatt recomendó las restauraciones profilácticas obturadas con amalgama (1924) Bodecker recomendó limpiar la fisura con explorador y sellarla con cemento de oxifosfato (1929) Whilst Rock utilizo grabado ácido y poliuretanos. Fue hasta el año 1955 que Buonocore decidió seguir con los experimentos de Whilst Rock, intentando probar con diversos ácidos a diferentes concentraciones, lo que lo llevo a lograr efectos exitosos en la adhesión de resina al diente y la técnica de grabar y marcar con ácido una zona de retención fue pronto difundida e introducida de forma sistemática en el sellado de fisuras (Rivas, 2002).

    El material ideal para ser usado como sellador de fosas y fisuras deberá cumplir con las siguientes características según Jesús Rivas Gutiérrez, Simonsen, Dennison y Cueto:

     

    Biocompatibilidad

    Bajo ángulo de contacto

    Fácil manipulación

    Unión mecánica y adhesiva al diente

    Tiempo de fraguado que permita un manejo cómodo

    Baja contracción a la polimerización

    Capacidad de retención sin manipulación irreversible del esmalte

    Resistencia a la abrasión

    Buena penetración en el surco

    Puede contener aditivos como colorante

    Estabilidad dimensional

    Fácil manipulación

    Deseable acción cariostática

    Insoluble

    Material fluido

    Precio bajo

    Capacidad humectante

     

     


    Los resultados de pruebas clínicas controladas han demostrado la importancia de los selladores en la prevención de las caries como un método integrado en un programa terapéutico de carácter sistemático. Existen pruebas muy claras que sugieren que la caries es una enfermedad multifactorial (Keyes y Jordán) citados por González, (2003) en la que los factores que influyen en el desarrollo de la misma son la anatomía dentaria, la flora oral y la interacción de la dieta a lo largo del tiempo. En el caso de las fosas y fisuras profundas y estrechas, estas estructuras anatómicas completas favorecen la acumulación y permanencia de los microorganismos. Estos detalles anatómicos no son fácilmente limpiables por el paciente por lo que los sustratos fermentables ingeridos por el huésped, dan lugar a los ácidos orgánicos que desmineralizan los tejidos dentarios.

    Estudios realizados por Ripa han demostrado que la reducción de caries con la utilización de los selladores de fosas y fisuras era de mas del 80% después de 1 año, y del 70% después de 2 años, y que los fracasos eran mas fruto de una mala técnica en su aplicación que la consecuencia de una inadecuada fuerza adhesiva (González, 2003).

    La técnica del sellado, cuando se emplea paralelamente con flúor, puede presentar un gran efecto en la reducción del índice de caries oclusal. Los selladores oclusales fueron desarrollados por Cueto y Buonocore (1965) específicamente para prevenir la caries en la región de fosas y fisuras. Este es uno de los métodos más adecuados para restaurar una lesión incipiente en fosas y fisuras o para prevenir una caries en una zona de alto riesgo, ya que cumple con uno de los postulados básicos de la medicina “primo non nocere” o sea, para curar, en primer lugar no se debe producir otro daño (Gil et al.  2002).

    Aunque se ha escrito mucho sobre la eficacia, seguridad y costo beneficio de los selladores, sólo en los últimos años han ganado popularidad como procedimiento de prevención de la caries, siempre y cuando se apliquen con diligencia y en el caso adecuado. Los selladores deben colocarse en aquellos pacientes que se encuentran con alto riesgo a la caries dental (Gil et al. 2002).

    Los selladores son beneficiosos porque actúan como una barrera protectora en las fosas y hendiduras naturales del esmalte, las cuales están fuera del alcance de las cerdas del cepillo dental, contra los microorganismos y sus productos que pueden atacar a los dientes y causar la caries; también son beneficiosos cuando se utilizan algunos medicamentos los cuales por sus efectos colaterales aumentan el riesgo de caries como por ejemplo en la xerostomía. Es importante señalar que los selladores de fosas y fisuras no son sólo para los niños, sino para pacientes de cualquier edad (jóvenes y adultos) así como para personas que sufren pérdida de habilidades motoras debido a la artritis o cualquier otra enfermedad, lo cual significa que tienen que tener un cepillado más prolongado y difícil y en estos casos los selladores pueden ayudar a proteger los dientes que no están limpiándose constantemente porque el paciente no es capaz de hacer un trabajo minucioso, para poder mantener una boca saludable (Gil et al. 2002).

    Los selladores tienen 3 efectos preventivos fundamentales:

    1) obturan mecánicamente las fosas y fisuras con una resina resistente a los ácidos;

     2) al obturar la fosas y fisuras suprimen el hábitat de los Streptococcus mutans y otros microorganismos y

    3) facilita la limpieza de las fosas y fisuras mediante métodos físicos como el cepillado dental y la masticación.

    La técnica es simple y económica. La retención del sellador es variable y depende de varios factores: profundidad de los surcos, técnica utilizada, tipo de material, atrición, etc. Se le puede estimar un promedio de 4 a 6 años. No obstante, aunque se caiga parte del sellador, no siempre se produce caries en estos elementos dentarios. En relación a la técnica de colocación de selladores, la condición más importante para lograr la adhesión es un aislamiento adecuado y un grabado satisfactorio asi como la aplicación de un agente adhesivo. En caso de detectar fisuras con anatomías muy estrechas, se puede realizar una pequeña ameloplastia con fresa troncocónica muy delgada para aumentar la superficie de grabado ácido (Gil et al. 2002).

    Actualmente existen dos formas de presentación o tipos de selladores de fosas y fisuras comercialmente disponibles, los curados químicamente y los fotocurados. Los clínicos prefieren el sellador fotocurado visible porque éste requiere menor tiempo de curado, el tiempo de curado puede ser controlado por el clínico y el procedimiento puede ser integrado con el comportamiento del paciente. No se necesita ninguna mezcla, el riesgo de incorporar burbujas de aire es disminuido. El polímero o copolímero resultante de la reacción es transparente o translúcido. Si bien puede ser útil para visualizar los tejidos dentarios vecinos al sellador, torna difícil al profesional la detección de la presencia del sellador y su eventual pérdida o deterioro. Por eso es frecuente encontrar selladores que incluyen en la composición pigmentos (en general óxidos que refractan la luz o parte de ella) que otorgan al material un color (por ejemplo: blanco o amarillo)    (Gil et al. 2002).

    La técnica debe apuntar a la preparación de las superficies de la fisura (superficie de esmalte) para favorecer y posibilitar el contacto al que se puede aspirar, lograr llenarla con el material y obtener adhesión. El conocimiento de la estructura del esmalte dentario brinda los indicios necesarios para el análisis de la forma de lograr estos últimos objetivos (Gil et al. 2002).

    Los selladores de fosas y fisuras han demostrado ser eficaces no sólo en prevenir la caries antes de que empiece, sino también deteniendo el progreso de caries en sus fases más tempranas. Cuando se desarrollaron los selladores de fosas y fisuras en los años sesenta, muchos odontólogos opinaban que estos sellarían caries dentro de las fisuras, lo que permitiría el desarrollo desenfrenado de bacterias debajo del sellador; sin embargo, una investigación realizada por Micik, en 1972, demostró que la progresión de la caries dentro de la estructura del diente se inhibía si se utilizaba un sellador. En ese mismo año Handelman corroboró esta investigación, él utilizó un número pequeño de dientes con cavidades, unos los selló y otros los dejó abiertos, los dientes con sellador se abrieron un mes después y se evaluaron, encontrándose que los dientes con selladores tenían menos bacterias viables que los no sellados (Gil et al. 2002).

    Mientras en este estudio se daba una mirada sobre la efectividad a corto plazo de los selladores, empezó a surgir la verdadera prueba de durabilidad en estudios a largo plazo realizados en los años 70’s. En esta época los investigadores examinaron los dientes haciendo un conteo de bacterias, utilizando dientes con selladores y abriéndolos al 1ero, 2do, 4to, 6to y 12avo meses. Estas muestras demostraron una reducción viable de los microorganismos dentro de las primeras dos semanas siguientes a la colocación del sellador y una reducción gradual en el conteo bacteriano durante los siguientes dos años. Este estudio tranquilizó las preocupaciones relativas a que los selladores de fosas y fisuras sellarían debajo de ellos la caries y que permitirían el crecimiento desenfrenado de la misma (Gil et al. 2002).

    Simonsen (1988) citado por Gil et al, (2002) concluyó que cuando los selladores de fosas y fisuras eran aplicados tempranamente, el odontólogo podría acercarse a un 100% de protección del diente contra la caries.

    Asimismo, Ripa (1986), dedujo que una sola aplicación del sellador conseguía reducir la caries en un 80% al cabo de 1 año y un 70% a los 2 años. Charbeneau y Dennison comprobaron en pacientes de cinco a ocho años de edad un 72% de retención al cabo de 5 años y un 36,5% al cabo de 10 años. Ripa (1986) en uno de sus estudios encontró que la retención era del 80% al cabo de 1 año, 60% a los 2 años y 42% a los 5 años. Le Bell y Forsten abren las fisuras con una fresa de diamante fina de 0,8 mm para mejorar la retención del sellador en niños. Otros autores usan distintas técnicas de apertura de los surcos para realizar su diagnóstico y favorecer la penetración del sellador. Los materiales más utilizados para el sellado de fosas y fisuras son las resinas aplicadas mediante técnica adhesiva. Algunos tipos de cementos de ionomero de vidrio también han sido utilizados como selladores, con la ventaja de una excelente adhesión al diente sin necesidad de realizar grabado ácido y la liberación constante de fluoruros, aunque tienen una menor retención –por su menor profundidad de penetración, debido a su viscosidad– y sufren mayor atrición o desgaste durante la masticación (Gil et al. 2002).

    A pesar del tiempo que ha transcurrido desde su invención, los selladores son todavía muy poco usados debido, probablemente, a:

    1. Los datos obtenidos a través de experiencias no demuestran totalmente su eficacia.
    2. Se cree que los selladores se desgastan con facilidad.
    3. Por la dificultad de convencer a los padres de los niños a aceptar la técnica y justificar su precio.
    4. Por el recelo de estar sellando caries.
    5. Porque piensan poder ejecutar restauraciones de amalgama por el mismo precio, en el mismo tiempo, con resultados mejores y más duraderos.

    Muchos autores tienen opiniones diferentes o heterogéneas, aunque por el contrario, en forma general podría decirse que éstas son bastantes similares, en cuanto a la utilización de los selladores, ya sea de forma preventiva o terapéutica, así tenemos que, por ejemplo:     

    1.- Sturdevant (1996) citado por Gil et al, (2002) indica que los selladores: 

     

    2.- Para Mertz (1992) citado por Gil et al, (2002) los pacientes se beneficiaran por:

    3.- Uribe (1990) citado por Gil et al, (2002) nos indica que los selladores:

    Deben colocarse según las necesidades particulares del paciente

    A largo plazo su costo es menor que una restauración convencional

    Evitar su uso indiscriminado e instaurar programas preventivos

    Se debe realizar una evaluación de riesgo para evitar el sobre tratamiento

    El mejor momento para colocarlos es en niños y adolescentes

     

     

     4.- Según Smales (1996) citado por Gil et al, (2002) existe la necesidad de promover un nuevo modelo mental entre los educadores dentales y los odontólogos para el manejo tanto preventivo como terapéutico de la caries dental

    3.4.1 Técnicas.

    Los selladores de fosas y fisuras pueden aplicarse de diferentes formas. El operador debe aplicar una cantidad adecuada de material, hay que cuidar de no colocar una cantidad excesiva para prevenir posibles interferencias oclusales, como ya ha sido mencionado, las propiedades preventivas de los selladores de fosas y fisuras se manifiestan siempre y cuando el material se mantenga intacto y adherido a la superficie del esmalte; la perdida del material, obedece a errores de la técnica, especialmente por la falta de aislamiento adecuado para evitar la contaminación por saliva de la superficie ya preparada. La existencia de áreas de esmalte sin grabar también pueden contribuir con la pérdida temprana del material (Heredia et al. 2000).

                Existen dos técnicas para la colocación de los selladores de fosas y fisuras; la técnica convencional o no invasiva; y la técnica invasiva (Heredia et al. 2000).

    Técnica convencional:

                Para la elaboración de esta técnica se requiere del siguiente instrumental:

    Equipo de examen

    Lámpara de fotocurado

    Equipo para aislamiento absoluto

    Sellador de fosas y fisuras

    Micro motor y contra ángulo

    Fresas de terminado

    Cepillos para profilaxis

     

    Esta técnica se realiza a través de los siguientes pasos:

    1. Diagnostico de la pieza a ser sellada
    2. Aislamiento del campo operatorio con dique de hule
    3. Limpieza de las superficies a tratar por cuadrantes, con los cepillos de profilaxis y agua.
    4. Secar toda la cara oclusal
    5. Grabar el esmalte por 30 seg.
    6. Lavar profusamente y secar (el esmalte debe tener una apariencia blanca opaca, sin brillo)
    7. Colocación del adhesivo y esparcimiento con aire a baja presión para eliminar el exceso
    8. Polimerizar el adhesivo
    9. Aplicación del sellador haciéndolo fluir a lo largo de las fosas y fisuras y tratando de evitar la formación de burbujas.
    10. Polimerizar el material.
    11. Compruebe que el sellador esta retenido por medio de un explorador. Si no fuera asi repetir los pasos del 5 al 10
    12. Retirar el aislamiento absoluto y verificar la oclusión con papel de articular. Si hubiera interferencias, desgaste los excesos de material con fresas de terminado.

    Técnica invasiva:

    Para esta técnica se utilizan los mismos instrumentos para la técnica convencional además de fresas para fisurotomia. Los pasos son los mismos y se agregan el ensanchamiento de las fosas y fisuras con fresas. Si no hay caries, o si la lesión no compromete la dentina, se aplicara un sellador de fosas y fisuras; si la lesión compromete la dentina hay que hacer una restauración conservadora con resina fluida  y el resto con sellador (Heredia et al. 2000).

    4. MATERIAL Y METODOS Para la elaboración de este trabajo, fueron utilizados los 4 primeros molares permanentes superiores e inferiores, en 10 pacientes que muestren la totalidad de la cara oclusal y que están libres de caries en fosas y fisuras.

    Historia clínica:

    Nombre: ___________________________________________________

    Edad: _____________ fecha: __________Lugar:___________________________

    Cuadrante superior derecho

    Aplicación del sellador con adhesivo

    Cuadrante superior izquierdo

    Aplicación del sellador sin adhesivo

    O. d 16

    O. d 26

    Cuadrante inferior derecho

    Aplicación del sellador con adhesivo

    Cuadrante inferior izquierdo

    Aplicación del sellador sin adhesivo

    O. d 46

    O. d 36

    Método:

    Se tomaron los primeros molares permanentes superiores e inferiores, que muestran la totalidad de la cara oclusal y que están libres de caries en fosas y fisuras.

    Los molares del lado derecho del paciente, fueron sellados utilizando el adhesivo de 5° generación (Single Bond 3M) y el sellador (Climpro 3M).

    Los molares del lado izquierdo del paciente, fueron sellados solo con la aplicación del sellador (Climpro 3M) y grabado acido del esmalte.

    La evaluación se realizara a los 6 mese de haberse colocado los selladores de manera visual y táctil con explorador.

    Instrumental:     

    Equipo de examen: espejo bucal, explorador y pinza de curación.

      

    Aislamiento absoluto: dique de goma, arco de young, grapas, pinza perforadora y porta grapas.

      

    Micro motor, contra ángulo y cepillos para profilaxis.


    Lámpara de fotocurado 3M Elipar Freelight


    Sellador de fosas y fisuras 3M ESPE Climpro Sealent.


    Fresas de terminado Dentsply Caulk.



    Adhesivo de quinta generación 3M Single Bond.


    Esta técnica se realizo a través de los siguientes pasos clínicos:

    1. Diagnostico de la pieza a ser sellada.


    1. Aislamiento del campo operatorio con dique de hule.

    1. Limpieza de las superficies a tratar por cuadrantes, con los cepillos de profilaxis y agua.


    1. Secar toda la cara oclusal.


    1. Grabar el esmalte por 30 seg.

    1. Lavar profusamente y secar (el esmalte debe tener una apariencia blanca opaca, sin brillo).
       
    1. Colocación del adhesivo y esparcimiento con aire a baja presión para eliminar el exceso.
      
    1. Polimerizar el adhesivo.


    1. Aplicación del sellador haciéndolo fluir a lo largo de las fosas y fisuras y tratando de evitar la formación de burbujas.


    1. Polimerizar el material.


    1. Compruebe que el sellador esta retenido por medio de un explorador. Si no fuera asi repetir los pasos del 5 al 10.

    1. Retirar el aislamiento absoluto y verificar la oclusión con papel de articular.


    Ajuste de la oclusión con ayuda de papel carbón.

    5. RESULTADOS OBTENIDOS Y DISCUSION:

    En base a nuestros  resultados,  concordamos con las observaciones hechas por   Gil et al. 2002 (3), con respecto a que lo  más importante para lograr la adhesión es  un aislamiento adecuado y  grabado satisfactorio así como la aplicación de un agente adhesivo.

    También es importante no colocar una cantidad excesiva del sellador  para prevenir posibles interferencias oclusales, debido a la posibilidad de fracturas, ya que las propiedades preventivas de estos materiales  se manifiestan siempre y cuando el material se mantenga intacto y adherido a la superficie del esmalte; tal como lo menciona  Heredia et al. 2000 (5).

    En cuanto a la retención y eficacia de los selladores de fosas y fisuras en primeros molares permanentes Pinkham (6),  reporta que al año  de haberse colocado los selladores presentan un 92% de retención completa; porcentaje  similar al que obtuvimos con un 89% de retención total a los 6 meses, tomando en cuenta las molares donde se aplico y no el adhesivo.

    Otro resultado, fue que no encontramos una diferencia significativa entre molares superiores e inferiores, en lo que respecta a la retención del sellador, por lo que concordamos con los trabajos de González B. (4).

    6. CONCLUSION:

    Por lo expuesto anteriormente, podemos concluir:

    1-    Los selladores son un excelente recurso preventivo contra la caries dental, aplicados tempranamente.

    2-    La utilización de un adhesivo previo a la colocación del sellador, en 6 meses de evaluación, no tuvo una diferencia  en su retención, al respecto de donde no fue utilizado.

    3-    Cuando se hizo la comparación entre superiores e inferiores, estos no mostraron una diferencia significativa.

    4-    El sellador de fosas  y fisuras, como cualquier material adhesivo debe ser manejado preferentemente con aislamiento absoluto, como también de hacer el ajuste de oclusión al finalizar su aplicación.

    7. BIBLIOGRAFIA

    1.- Dr. Dell’Acgua A. Adhesión al esmalte, Buenos Aires Argentina, 2001 www.sdpt.net.

    2.- Gil M. A, Hernández D. Definición de Adhesión. 2001 www.odont.ucv.ve

    3.- Gil M. A., Saenz M., Hernández D., Gonzáles E. Los selladores de fosas y fisuras: una alternativa de tratamiento “Preventivo o Terapéutico” revisión bibliográfica, 2002 www.odont.ucv.ve

    4.- González B. selladores de fisuras. 2003 www.dentsply-iberia.com

    5.- Dr. Heredia C. Odontología preventiva en el niño y en el adolescente, Lima, Perú, 2000 Cáp. 

    6.- Pinkham J. R. Pediatric Dentistry: infancy through adolescente, 2da. Ed. 1994 Cáp. 32, pp. 462 – 491

    7.- MCD Rivas J. Devenir Histórico de los selladores de fosas y fisuras, Universidad Autónoma de Zacatecas, ADM Vol. LIX, No. 3 Mayo – Junio 2002, pp. 110 – 113.

     

     

     

     

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